Esta es una deliciosa salsa que incluso podría transformarse en una salsa para mariscos simplemente agregando un poco de sal, pimienta y algo de especia. La menta y el jengibre le dan un sabor diferente que podría ser una opción alternativa interesante. Esta salsa puede refrigerarse hasta una semana para recalentarla más tarde.
Corte los maracuyás en mitades y pase la pulpa por un colador, presione con un tenedor o con una cuchara para sacar toda la pulpa que pueda, sin que pasen las semillas. No agregue agua.

En una olla pequeña, vierta la pulpa, el agua, el azúcar y la maicena y ponga a hervir. Cocine hasta que la salsa espese, de 5 a 7 minutos.

Apague el fogón, añada la mantequilla y la ralladura de naranja, mezcle bien y deje reposar durante 5 minutos.
Esta salsa se puede refrigerar y volver a calentar después, máximo durante una semana.
También puede hacerla más espesa: haga una pasta con 1 cucharada de harina de trigo y 1 cucharada de mantequilla blanda; llévela a la sartén con la pulpa, el azúcar y el agua y cocine a fuego medio-alto de 7 a 8 minutos, o hasta que la salsa haya espesado y no tenga sabor a harina.